lunes, 12 de octubre de 2015

Relación entre Aprendizaje cooperativo y escuela inclusiva

Relación entre aprendizaje cooperativo y la escuela inclusiva


Con esta foto hago una pequeña comparación entre la escuela tradicional, colocada en la parte derecha de la pizarra, y la escuela inclusiva desde un aprendizaje cooperativo colocada en la parte izquierda de la pizarra.

En la parte derecha, nos encontramos con una escuela tradicional, que se sigue dando en la mayoría de los colegios, donde el profesor goza de todo el poder y el saber de todo. Es una escuela donde se trata a todos los niños/as por igual, creando un alumnado homogéneo, sin tener en cuenta lo que piensan o sus tipo de aprendizaje o que es lo que más les cuesta hacer. El profesor enseña para un tipo de alumnado, donde no se da mucha importancia a la participación, muchas veces esta como prohibida, por lo que los niños se sienten cohibidos a participar por miedo a no saber que decir o por si lo que dicen esta mal y son sancionados. En este tipo de escuelas, los/as niños/as que son diferentes, en el sentido de tener un ritmo de aprendizaje más lento, de pertenecer a otra cultura o tener algún tipo de discapacidad, son más excluidos, tanto por parte de los docentes, como por parte de sus compañeros/as que muchas veces imitan las acciones de los adultos. Por ejemplo, cuando estuve de prácticas en un colegio preferente de TEA, había un niño de cinco años en el aula ordinaria, donde la profesora decía a sus alumnos/as :"no os acerquéis haber si os va hacer algo", esta actitud la imitaban sus alumnos/as, creando de esta forma exclusión. Creo que es importante que los docentes se formen y obtengan más información de como tratar a cada uno de sus alumnos/as, sin pensar en que ese niño/a es un estorbo para los demás o para su aprendizaje.

En la parte izquierda, he dibujado una escuela inclusiva, donde hay diferentes tipos de personas, y cada una de ellas con un pensamiento diferente. En este tipo de escuelas todos interactuan entre sí y tratan de ayudarse los unos a los otros, intentando superar las barreras que se interponen en el camino. El docente trata a sus alumnos/as de forma heterogénea, conociendo a cada uno/a de sus alumnos/as, descubriendo cual es el aprendizaje que le gusta más o con cual es con el que aprende mejor e intentado que todos se relacionen entre sí, para crear métodos nuevos o innovar más para evitar de esta manera la exclusión.

Por lo tanto, hay que tratar el mayor número de contenidos (conceptos, aptitudes, actitudes, valores…), ya que llevar a cabo un método basado en el aprendizaje cooperativo dentro del aula, favorece sobre todo a que en el aula se sostenga el derecho a una educación inclusiva, la cual en muchos colegios por desgracia, no se lleva a cabo.

Según la LOE. Principios y fines de la educación, debe haber una calidad de la educación para todo el alumnado, independientemente de sus condiciones y circunstancias; debe haber equidad, es decir, igualdad de oportunidades… lo cual no suele suceder en la mayoría de los colegios, ya que siempre hay un grupo que suele estar más excluido que el resto, ya sea por tener otra cultura, otra religión, otras desigualdades sociales o por tener algún tipo de discapacidad.

Este problema que sucede en muchos colegios, lleva a crear en las nuevas generaciones una acción de maltrato, que denominamos como exclusión. Esta exclusión, para quien lo sufre, es muy duro, ya que se les crea un sentimiento de no poder participar en ningún grupo y no ser valorado como realmente lo merece. Muchas veces, son los propios docentes los que generan este tipo de exclusión en los/as alumnos/as, haciendo que el resto (los que no son discriminados) los que imiten esta conducta. Esto se puede ver claramente en el juego de “las sillas musicales”, donde los/as niños/as bailan alrededor de unas sillas (siempre hay una silla menos que los/as niños/as que están jugando), y cuando para la música, todos/as los/as niños/as se tienen que sentar en una silla, de tal manera que hay un/a niño/a que no se puede sentar y queda eliminado. El juego sigue hasta que solo queda un/a vencedor/a. Se puede observar como en cada ronda hay un/a niño/a que deja de jugar y queda excluido, y a veces no nos damos cuenta de cómo se siente al haberse quedado fuera y al ver como el resto de compañeros/as siguen jugando.

Por otro lado, si vemos el otro punto, si vemos la escuela desde la inclusión, todo sería diferente, ya que tanto los docentes, como los/as propios/as alumnos/as irían a la escuela a querer aprender y a convivir con todas las personas que lo rodean, sin importa las diferencias que puedan tener, valorándolas y respetándolas por como son cada una, y disfrutando del poder compartir esa experiencia con todos/as. Esto se lograría mejor desde una metodología de aprendizaje cooperativo, puesto que trata a las personas como un grupo heterogéneo, ya que no hay ninguna persona que sea igual a otra, al igual que no hay una persona que sea perfecta en todo, ya que todo el mundo tiene una serie de características, en las que se les puede dar mejor una serie de cosas y otras en las que les puede costar mucho más, y por ello no se las debe de excluir del resto. Además, convivir con diferentes personas, nos hace crecer y ver la gran diversidad humana que hay, pudiendo compartir muchas experiencias o incluso pudiendo saber actuar en un caso determinado al haberlo tratado con anterioridad.

El juego propuesto con anterioridad de “las sillas musicales”, si ahora lo tratamos desde un método cooperativo o desde la escuela inclusiva, se trabajaría de la siguiente manera: en vez de ir eliminando al niño/a que se ha quedado sin silla, ahora se tienen que organizar entre todos, de tal manera que según vayamos quitando sillas, ninguno/a de los/as niños/as se quede sin silla, es decir, todos tienen que estar sentados de alguna manera. Con este juego, fomentamos la inclusión y la cooperación entre todos/as, ya que si no se ponen de acuerdo en la forma de organizarse, en vez de fallar un solo niño/a, fallan todos/as, por lo que evitamos de alguna manera la exclusión.

domingo, 4 de octubre de 2015

TEXTO DE GERARDO ECHEITA

Tras la lectura del texto El aprendizaje cooperativo al servicio de una educación de calidad. Cooperar para aprender y aprender a cooperar, he hecho una serie de reflexiones, que son las siguientes:

¿Cómo distinguir lo que es aprendizaje cooperativo de lo que no lo es?

Hay grandes diferencias que hacen distinguir lo que es trabajar desde un aprendizaje cooperativo, y lo que no lo es.

Por un lado nos encontramos una escuela tradicional que se sigue practicando actualmente en la mayoría de los colegios. En este tipo escuelas el docente es como la fuente del saber y tiene todo el poder sobre sus alumnos/as, donde no intenta saber la forma que tiene cada alumno/a de aprender, sino que hace un trabajo desde la homogeneidad, sin tener en cuenta las dificultades que pueda tener cada uno/a. La estructura de las actividades suelen ser de carácter individual, donde los/as niños/as no pueden comparar los ejercicios con el resto de compañeros/as y donde hay una respuesta como única, ya que el docente no suele dar pie a otros resultados que no sean los que él quiere. Por lo tanto, este tipo de escuelas suele crear a alumnos que en un futuro tendrán más miedo a participar, a dialogar o a interactuar en gran grupo, debido a no saber cómo actuar o por miedo a decir lo que realmente piensa, ya que con anterioridad se lo han prohibido o lo que han dicho no ha sido valido para unos pocos.

Por otro lado, hay escuelas que están empezando a trabajar desde el aprendizaje cooperativo, donde se da más importancia al intercambio de información entre los diferentes alumnos/as para poder lograr tanto su propio aprendizaje, como para cooperar para que el resto también lo consiga.
En este tipo de aprendizaje, el docente intenta que su alumnado aprenda desde la heterogeneidad, ya que no hay una persona o un alumno/a que sea igual a otro. Esto quiere decir, que en nuestra aula, nos encontraremos con una gran diversidad humana (personas con discapacidad, personas con diferentes culturas o religiones, personas con unos recursos bajos…), que tienen una serie de características diferentes y que tenemos que respetar. Por lo tanto, en este tipo de aprendizaje, el docente tiene que enseñar a sus alumnos /as como relacionarse entre sí (interactuando los unos con los otros), como cooperar y como trabajar en equipo, tratando que los/as alumnos/as no piensen solo en ellos/as mismos/as, sino también en el resto de compañeros/as que los rodean, para así poder conseguir un objetivo que tengan en común.

Pienso que si no hacemos que los alumnos/as se relacionen entre sí (interactúen) en las aulas, no aprenderán a aceptar, reconocer y valorar esa diversidad que hemos comentado antes. Si no enseñamos desde el apoyo o la cooperación, no querremos ser ayudados o a ayudar a los demás, ya que solo pensaremos en nosotros mismos, sin importarnos lo que suceda a nuestro alrededor, siguiendo como hasta hace poco con falta de información que nos ayude a comprender diferentes situaciones, que si no hemos tratado de cerca con anterioridad, no sabremos cómo actuar y como resolverlas. Con el aprendizaje cooperativo se trata de buscar un objetivo común, que beneficie a todos sus integrantes y no solo a unos pocos.

Para finalizar, decir que la diferencia más importante entre ambas enseñanzas, es que la enseñanza tradicional es en la que el docente diseña y mantiene el control de las diferentes interacciones o participaciones que se dan en el aula y es el que marca cuales son los objetivos que se tienen que dar para obtener los resultados; y que la enseñanza desde el aprendizaje cooperativo, son los alumnos los que diseñan su propia estructura a la hora de participar o interactuar con el resto, y son los que mantienen el control sobre las diferentes decisiones que se den durante su aprendizaje, siendo el docente un mediador ante dicho aprendizaje.


Características fundamentales

Heterogeneidad.  Es un aprendizaje heterogéneo, ya que como hemos dicho otras veces, hay una gran diversidad dentro del aula que hace que cada niño/a sea diferente uno de otro, y que por lo tanto, no tienen todos la misma forma de aprender o el mismo pensamiento, y que todos ellos/as, por muy diferentes que sean, se deben de respetar.

Interdependencia positiva. Esto se refiere a que todos aprendemos de todos, ya que uno mismo no tiene el poder sobre todo el conocimiento, sino que aprendemos también con las cosas que hacen los demás o con otras opiniones, que muchas veces nos hacen cambiar nuestro propio pensamiento al mostrar otros conocimientos de manera diferente. Por lo tanto, la interacción con los otros hace que nuestro enriquecimiento sea mucho mayor, ya que el trabajar y el aprender con otras personas nos benefician. Además, la interacción con los otros, nos ayuda a compartir objetivos comunes, a ser responsables individualmente ante cualquier tarea para poder conseguir dicho objetivo y a respetar las opiniones de los demás, lo cual hará que se consigan diferentes recompensas que favorezcan a todos por igual. Como dice el texto de Gerardo Echeita: “nos necesitamos unos a otros y todos podemos aportar”.

Responsabilidad individual y rendimiento. Dentro de un grupo, cada uno de los integrantes tiene una serie de responsabilidades individuales o un tipo de roll que debemos llevar a cabo o respetar para que haya un buen funcionamiento del grupo. Por ello, cada miembro del grupo tiene que ser responsable de sí mismo, y no esperar a que los demás realicen por él su propio trabajo, ya que si no podría perjudicar más tarde al resultado de todo el grupo.
Para que no haya problemas, se debe hacer como un control, ya sea por observación o por exposiciones en las que todos los miembros participen, para que ninguno de ellos/as se quede atrás o no sepa sobre que va cualquier tema. Por ello, creo que es importante que dentro de cada grupo, se cree una igualdad de oportunidades, donde cada uno de los participantes pueda intervenir o realizar aportaciones de igual peso, ya que todos somos capaces de realizar cualquier aportación ya sea una manera o de otra.

Interacción promotora, cara a cara. En el aprendizaje cooperativo es muy importante que haya una interacción directa, en la que todos los participantes puedan interactuar los unos con los otros, sin tener miedo en lo que se va a decir o aportar.
Para que haya un buen ambiente y se pueda trabajar de mejor forma en grupo, el número de miembros más favorable es el compuesto por cuatro integrantes, ya que se pueden dar muchos pensamientos o aportaciones de manera fluida, sin tener tantos contratiempos, ya que si los grupos fueran de más miembros, sería más difícil el llegar a acuerdos que favorezcan a todos.

Habilidades sociales. Algunas de las habilidades sociales que son importantes para llevar a cabo con éxito la enseñanza de un aprendizaje cooperativo, son a través del respeto, la tolerancia, la empatía, la inclusión… ya que al tratarse de grupos heterogéneos, debemos de saber respetar a cada uno de sus integrantes, de saber escucharlos, para así poder tomar decisiones, comunicarse de una forma correcta o poder ayudarse los unos a los otros, para conseguir de esta forma un objetivo común.
Por ello creo que es importante para trabajar en grupo, que todos sus miembros se conozcan entre sí, de tal forma que todos puedan confiar los unos en los otros, disfrutando en todo momento del trabajo realizado por todos y que no nazcan una serie de pensamientos negativos, como no traer los materiales necesarios, o traer buscada una información.


Evaluación periódica. Esta evaluación debe ser de forma continua desde el principio de la enseñanza-aprendizaje, cuyo método más desatacado es a través de la observación directa del docente ante cada uno de sus alumnos/as.

Es muy importante que no solo de dé una la evaluación a través del docente, sino que también se cree una evaluación entre los miembros de un grupo, en el que cada miembro se evalué tanto a sí mismo como a los demás, permitiendo conocer a cada uno de los alumnos/as y poder destacar así tanto sus fortalezas como sus debilidades.

Con este tipo de evaluaciones, tanto los docentes como los alumnos/as nos podemos dar cuenta de qué hemos hecho bien o mal, qué podríamos mejorar o cambiar o si los resultados obtenidos son los que deseábamos.

Una frase que describe lo importante que es trabajar en grupo y no solo mirarse a sí mismo es la siguiente:

"Sólo iras más deprisa, acompañado llegarás más lejos"


¡¡Bienvenid@s!!

Hola!! Bienvenid@s a mi blog

Soy alumna del cuarto curso del grado de educación infantil, y mi nombre es Sandra. En este blog, encontrareis mis reflexiones con respecto a la asignatura de Aprendizaje Cooperativo como Estrategia de Inclusión. Espero que os guste mucho.


"La fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes" Stephen Covey